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Por siempre Halcón
Encuentro con el Comodoro Pablo Marcos Carballo
 
por Rolando Mendez
 
La gesta de Malvinas ha dejado una huella imborrable en todos los que han participado de la misma, ha hecho crecer como personas a todos aquellos combatientes que debieron pelear en esta batalla, les ha mostrado el material con que estaban hechos, les ha hecho vivir experiencias que en muchos casos, una persona que no ha pasado por esos sucesos talves no aprenda en el transcurso de toda su vida.

El autor de la nota junto al Comodoro Carballo. Detras pueden verse varias fotografias tomadas durante la guerra y posteriores


También las familias de estos combatientes aprendieron en 75 días, por medio de la angustia de desconocer la suerte del ser querido, y en el peor de los casos por la perdida de alguno, vivencias que son muy difíciles de entender para quien no haya estado sometido a tal experiencia.

Lamentablemente también existe una gran mayoría, a las que lo ocurrido en el Atlántico Sur no les interesa. No les importa ver a ex combatientes tratando de sobrevivir pidiendo en los transportes de pasajeros, o no les interesa conocer sobre el inmenso valor de muchos y la flaqueza de unos pocos, aunque más no sea para poder aprender como ser mejor persona ellos mismos. Para ellos, Malvinas es historia.

Pero existen personas que no han experimentado ninguna de las situaciones extremas anteriores, sin embargo han hecho de nuestras Malvinas una causa, un motivo para afianzar sus convicciones como persona, ciudadano y amante de este hermoso suelo.

Desean saber que fuimos capaces de hacer para vislumbrar hasta donde podemos llegar, buscan ejemplos en el accionar de estos excombatientes para adaptarlos a su vida diaria, Y por sobre todo no olvidan, tanto lo bueno como lo malo, que estos hombres hicieron hace ya mas de veintiún años. Yo me considero uno de estos últimos.

He tenido el honor de conocer personalmente a un hombre quien para mí es un ejemplo a seguir, tanto en batalla como en la vida cotidiana. Alguien de quien no tengo que dudar de sus dichos porque el se ha encargado de sostenerlos con hechos. Me refiero al Señor Comodoro Pablo Marcos Rafael Carballo.


Mi primer encuentro

En realidad conocí al Señor Carballo hace ya unos diecinueve años. En ese momento, él ya era Oficial de la Nación, Capitán de nuestra Fuerza Aérea Argentina, Jefe de una escuadrilla de cazabombarderos Skyhawk A 4B, perteneciente al Grupo V de Caza, con base en Villa Reynolds, provincia de San Luis. Lo conocí en una ciudad del sur del Gran Buenos Aires, Guernica, donde vive mi tío abuelo, el Suboficial Mayor (R) de la Fuerza Aérea Ricardo Walter.

Allí comencé a conocer la guerra que el Capitán Carballo había vivido, las tácticas que utilizo para atacar a la tercera flota naval del mundo, sus aciertos a la hora de comandar a su escuadrilla, y el pago de su " derecho de piso " en su primera misión de bombardeo contra buques en el archipiélago.


La fachada del Escuadrón Estudios,
lugar donde se forman los nuevos
oficiales de la Fuerza aérea Argentina
El Comodoro Carballo, en el hall
donde se exponen diversos
armamentos de la guerra aérea.
Detras de el puede apreciarse en
parte un Misil aire-aire Matra 550


A través de él, pude conocer a sus compañeros de la fuerza, quienes también relataron su propia guerra, ya sea en compañía del propio Capitán Carballo, o sin él. El me presento al "Tala", el Teniente Rinke, al Primer Teniente Cachón, al Alférez Carmona, (los integrantes de su escuadrilla), y a muchos de sus camaradas, tanto en el sistema de armas A 4B, como de otras unidades de la fuerza.

Para un adolescente de quince años como yo, esos relatos contribuyeron a formar mi persona. Me enseñaron contra toda la propaganda antimilitar de aquella época, contra toda la maquinaria estatal al servicio del olvido de Malvinas, que más allá de los desaciertos pasados cometidos por las instituciones militares, dentro de esas fuerzas había hombres que además de su preparación profesional, poseían el temple y la vocación de dar la vida, de ser necesario, por lo que ellos creían justo y correcto. Que si se da todo lo que se tiene para lograr una meta aunque esta no se consiga, no debe ser llamado fracaso total. Y que a veces hay que pelear por algo que se desea aunque la ganancia sea poca o nula.

Y si bien yo conocía al Señor Carballo desde ese momento, nunca lo había visto en persona ni a él, ni a sus numerales, ni a ninguno de los integrantes de los diferentes cuerpos que habían combatido en Malvinas. Había descubierto uno de los primeros libros sobre la batalla aérea por nuestras islas titulado " Dios y los Halcones", el cual es una compilación de solo un puñado de las misiones llevadas a cabo por las unidades de caza, bombardeo, transporte, búsqueda y salvamento, Red de Observadores del Aire y Defensa Aérea de nuestra Fuerza Aérea, relatadas por los protagonistas de las mismas.

Este libro también incluye capítulos en los que no se toca ninguna misión especifica, sino que cuentan someramente como era la vida y el sentir de los pilotos en sus posiciones de asiento. Y también posee un mensaje alejado de todo profesionalismo y tecnicismo. Ese mensaje es el de simples personas que aman volar, aman a su país y a Dios, y que oponen valor y coraje a la mas que probable perdida de la vida.

Con el tiempo pude descubrir otro libro del Señor Carballo; "Halcones sobre Malvinas". En esencia, este ultimo mantiene el formato de su antecesor, pero esta abocado a relatos de los pilotos de otras unidades que combatieron, mayoritariamente los del Grupo VI de caza y sus Dagger.

Ninguno de ellos habla de desprecio a la vida, de pilotos suicidas, de fanatismo sectario, sino más bien de un deber a cumplir, de una misión encomendada, de la certeza que lo que están haciendo es lo correcto, que es defender a su país, haciendo el mejor uso de los elementos de que disponen. Y por Dios que lo han hecho.


De ciudadano a Halcón

Con 19 años de edad el ciudadano Pablo Carballo ingresa en la Escuela de Aviación Militar a principios de 1968, cursando durante cuatro años en la misma, hasta que el 11 de diciembre de 1971 ( el día de su cumpleaños ) recibió el grado de Alférez. Durante 1972 hizo el curso de aviador militar, ingresando en 1973 en la Escuela de Caza de Mendoza. Durante 1974 regreso a la Escuela de Aviación Militar como Oficial de tropa, y recibió su ascenso a Teniente a fines de dicho año. Durante los siguientes tres años se desempeño como Instructor del Cuerpo de Cadetes, recibiendo a fines de 1977 el grado de Primer Teniente. Sin embargo siguió prestando servicio en la misma Escuela durante dos años mas, como instructor de vuelo.

A principios de 1980, pasa a formar parte de la punta de lanza de nuestra Fuerza Aérea: La V Brigada. Con el emblema del Grupo V de Caza es con el que combatirá en Malvinas, ya con el grado de Capitán que recibió a fines de 1981.

Luego de la guerra, permaneció como integrante de la V Brigada como Oficial Subalterno hasta fines de 1985. Al año siguiente cursa estudios en la Escuela Superior de Guerra, recibiendo así el grado de Mayor. Continúa con sus estudios durante todo 1987, siendo destinado como ayudante del Comandante de Operaciones Aéreas durante todo el siguiente año.

Ya entrado 1989, se traslada a la VI Brigada, donde se capacita en el uso de los sistemas Mirage III y Finger. Durante los años 90 y 91 continua siendo parte de esta unidad. Es nombrado Jefe de este escuadrón, pero recibe otro destino a partir del año 93. Río IV.

Con el grado de Vicecomodoro, el año 96 lo encuentra siendo jefe del Centro de Ensayos de Armamentos y Sistemas Operativos, en Rio IV, Córdoba.

A fin de ese año, asciende a Comodoro, siendo destinado al Comando de Personal, como jefe del Departamento Formación, permaneciendo en ese cargo hasta principios de 1998, donde viajó a los Estados Unidos para realizar cursos de capacitación.

A mediados de 1999 retorna del hemisferio norte, siendo designado poco tiempo después como jefe del Grupo Aéreo del Instituto Nacional de Aviación Civil. En 2000 ya ostenta el cargo de Jefe de toda la unidad, solicitando la baja de la fuerza a fines de ese año por motivos personales.


Un pequeño resumen de "su" guerra

Lo que sigue, forma parte de una muy resumida historia de la batalla Aérea que le toco protagonizar al por entonces Capitán Carballo en 1982. Esto no pretende ser la totalidad de las acciones que él protagonizó, ya que solo se mencionan las misiones de combate que llegaron a su objetivo o bien estuvieron próximas. En su mayoría, los datos aquí aportados son extraídos de "Dios y los Halcones", de los comentarios que él me hizo cuando nos encontramos, y del libro " La batalla aérea de nuestras Islas Malvinas", escrito por el Comodoro Francisco Pío Matassi.


14 de abril

La V Brigada se traslada hacia las bases que servirán de plataforma de despegue de las misiones hacia nuestras Islas. El Grupo V de Caza es alistado y comienza el viaje hacia la Patagonia, concretamente Río Gallegos. Algunos en sus aviones de combate, otros en transportes. Al Capitán Carballo y a su escuadrilla se le ordena permanecer en Villa Reynolds, hasta próxima orden.

Imagino como debió sentirse el Capitán Carballo, quien durante los catorce años anteriores estuvo preparándose para ese momento, que estaba en el lugar y momento adecuado para poner a prueba todo lo que había aprendido, haciendo del bautismo de fuego de la Fuerza Aérea el suyo propio, pero una orden lo obligaba a no actuar.


17 de abril

Por fin la escuadrilla del Capitán Cruz ( su apodo y nombre de guerra ) recibe la orden de viajar hacia Río Gallegos.


La escuadrilla Cruz durante la guerra. De izq a derecha: Alferez Carmona, Primer Teniente Cachón y Teniente Rinke. De espaldas el Capitan Carballo


Despega con sus numerales, el Teniente Rinke, el Primer Teniente Cachón ( Jefe de sección ) y el Alférez Carmona. Supongo que llevar su propio avión al combate es mucho más placentero que llegar a su nuevo asiento sentado como pasajero en un F28 o un C130. Una última mirada a su hogar hasta ese momento, un último pensamiento para la familia que se queda, el deseo de volver y la convicción de hacer lo que corresponde, mas allá de las consecuencias personales.


23 de abril

Junto al Teniente Galvez, despegan desde su nueva base con destino a nuestras islas. Es su primer cruce, en donde podrá ver la tierra que va a defender en los días siguientes. También es su ultimo vuelo "tranquilo" a las islas, ya que los próximos cruces serán para misiones de ataque, en donde la tierra se convierte en un amigo o enemigo, dependiendo de las circunstancias.

No tardo en sentirse un tanto incomodo después del despegue, ya que el medio por donde volaba no le era familiar: el mar. Por su doctrina, la Fuerza Aérea entrenaba sobre tierra, con sus depresiones y salientes, puntos de referencia, etc. Pero la nueva superficie se mostraba idéntica en los cuatro puntos cardinales. Solo algunos cambios en la gama del azul de nuestro Mar Argentino rompían la monotonía del paisaje.

Al llegar a las islas comenzó a recorrerlas, conociendo su fisonomía. Sobrevoló Puerto Argentino, La Base Aérea Militar Malvinas, hizo prácticas de ataque sobre objetivos que fueron coordinados desde tierra, para luego poner rumbo sudoeste y finalmente oeste, de regreso al continente. Sobrevoló el aeródromo de Darwin, reconoció las bahías y acantilados del estrecho San Carlos, paso por Puerto Howard y se elevo para cruzar de nuevo el mar. Tuvo mucha suerte, ya que en todo este vuelo lo acompaño el buen tiempo, algo muy raro en Malvinas y mucho más en esa época del año. Y si bien estaba conociendo, y conocería aún mas este terreno, nunca pudo pisarlo.


1 de mayo

En horas de la madrugada se inicia la primer ofensiva británica, por medio de un bombardero Vulcan que ataca desde gran altura la pista de la BAM Malvinas y la BAM Cóndor en Pradera del Ganso. Sea Harriers y Harriers GR3 hacen lo mismo pero a cotas mas bajas, navíos de guerra hostigan con artillería las posiciones propias, se producen intentos de desembarco, sobre todo al sudeste y noreste de la capital de las islas.

Como parte de un plan preestablecido de contraataque, la Fuerza Aérea lanza a sus bombarderos, cazabombarderos, y aviones de ataque en misión de búsqueda y destrucción de blancos navales, con apoyo de cazas en función de cobertura aérea, y aviones del tipo de transporte de ejecutivos en misión de reconocimiento y distracción.

Con el indicativo Trueno, el Capitán Carballo y la escuadrilla a su mando reciben la orden de despegue, bien entrada la tarde. Su misión era la de búsqueda y destrucción de barcos enemigos.

El no poseía ordenes concretas, es decir llegar hasta un punto y atacar determinado blanco. Esto era común dentro de las órdenes que recibían la gran mayoría de las escuadrillas que salían al combate y hay dos razones para ello: La primera es que los blancos mas rentables estaban constituidos por barcos, y estos se mueven, por lo tanto es imposible que se pueda determinar un punto exacto donde atacar, ya que ningún buque se va a detener el tiempo suficiente como para permitir ser alcanzado. Podía ocurrir que un navío en función de cañoneo describiera un rumbo determinado, en ese caso, si podía ser visto desde tierra se enviaba el pedido al continente para que este sea atacado.

La segunda es una deficiencia que se tenía en aquellos momentos: esta es la imposibilidad de contar con un sistema eficaz de recopilación de información, control y seguimiento de los posibles blancos a atacar. Si el blanco no podía ser ubicado desde tierra, era mas que difícil poder detectarlo por otros medios, ya que el material disponible para reconocimiento de blancos navales era obsoleto, o bien sus medios de operar habían agotado su vida útil.

Continuando con la escuadrilla Trueno, su armamento consistía en cuatro BRP (Bomba retardada por paracaídas) de 500 libras cada una, además de sus cañones de 20 mm. El pensamiento que rondaba en la mente del Capitán era de que había llegado el día de su muerte. Según lo que había escuchado en las reuniones previas a entrar en combate, los sistemas de misiles de corta y larga distancia, la artillería de fragmentación, las ametralladores de altísima cadencia de fuego, las patrullas aéreas de combate y vaya a saber Dios que otra sorpresa le opondrían los ingleses, convertían a las fragatas y destructores modernos en invulnerables. Sin embargo, no tenía dudas de cual era su deber, sabía que moriría, pero eso no impediría que tratase de cumplir su misión.

Volando en altura con su escuadrilla llega a un punto próximo a las islas en donde desciende a unos 200 metros del agua, justo cuando comienzan a ver las primeras piedras, los islotes del archipiélago. Si bien volaba bajo, la distancia a tierra era aún grande por lo tanto, a sugerencia de su numeral, desciende mas y sigue un rumbo que lo llevaría hasta el sur de Puerto Enriqueta. En ese momento se encuentra casi de frente con un barco al que decide atacar. Los cuatro aviones inician el ataque y descargan sus bombas sobre el buque, el que no responde el fuego y recibe una bomba que no llega a explotar.

En su escape, el Capitán decide hacer un pasaje de cañoneo contra el buque atacado, para luego emprender el retorno a su base a baja altura y a todo motor hasta un punto en que sea seguro volar a nivel mas alto y pueda ahorrar combustible. Todos sus numerales vuelven con él y aterrizan sin inconvenientes en Río Gallegos.

Sin embargo, Cruz no se sentía del todo bien. No entendía el motivo por el que no había recibido fuego por parte del barco atacado. Al otro día fue confirmado que el buque atacado por los Trueno se trataba del ELMA "Formosa", un buque argentino de apoyo que había logrado romper el bloqueo británico y estaba dirigiéndose a Río Grande.

Afortunadamente, este buque llegó a Río Grande y allí, el Suboficial Auxiliar Miranda, de la Fuerza Aérea pudo desactivar la bomba para ser retirada con seguridad.

La primera misión del Capitán Cruz y su escuadrilla había terminado. Se habían aprendido lecciones que serían de gran utilidad para las próximas salidas, a pesar del error en el blanco, ya que la poca visibilidad, la falta de inteligencia por parte del comando para determinar la posición de nuestra flota, y la inexperiencia de los atacantes fueron factores que se unieron para provocar este error que termino con suerte.


21 de mayo

Este es el día en que se toma cabal conocimiento de que los ingleses habían iniciado un desembarco en gran escala por el "patio trasero" de la capital de las islas. Sobre el estrecho de San Carlos, en la bahía que lleva el mismo nombre, se encuentran gran cantidad de buques de desembarco y pertrechos. En posiciones mas alejadas dentro del estrecho, formando una especie de pared, se ubican las fragatas, para proveer la defensa aérea de la cabeza de playa.

Ahora se sabía que en un espacio relativamente pequeño comparado con el mar abierto, y con tierra en las cercanías, más amigable para los pilotos de la Fuerza Aérea, se encontrarían gran cantidad de blancos rentables.

A pesar de que en un desembarco, los blancos más importantes para la aviación son los buques de transporte de personal y logística, para llegar a ellos hay que destruir sus defensas. Hasta ese día el clima no había ayudado a la fuerza aérea, convirtiéndose en un obstáculo mas para nuestros pilotos. Pero afortunadamente, luego del desembarco enemigo, las condiciones climáticas cambiaron y se mantuvieron lo suficientemente aptas para que puedan lanzarse misiones.

Como replica de la contraofensiva británica, la Fuerza Aérea inicia la batalla contra la cabeza de playa que luego se conocerá como "Avenida de las Bombas". En este accionar, el Capitán Carballo, recibe la orden de alistar a su escuadrilla para una misión de ataque contra los buques ubicados en ese sector.

Con el indicativo Mula, despegan después de la hora del almuerzo, portando cada uno de los aviones una bomba de 1000 libras y sus cañones. A diferencia de la misión anterior, esta se realiza con reabastecimiento en vuelo, suministrado por los KC 130 en algún punto intermedio entre el continente y las islas. Es en este momento en que el Primer Teniente Cachón, informa que no puede reabastecer por problemas técnicos y recibe la orden del Capitán de volverse.

Como estaba estipulado, a una distancia prudencial de las islas, se iniciaba el descenso a alturas irrisorias para un avión de combate que vuela a 900 kilómetros por hora, unos 3 a 5 metros. Esto hacia que se adoptaran términos como "peinando olas" durante el vuelo en el mar, o "peinando ovejas" en tierra.

Volando en tierra, el Teniente Rinke informa que no puede transferir combustible de sus tanques suplementarios al principal, por lo que el Cruz le ordena que regrese, aunque debe reiterar mas enérgicamente su orden, ya que el numeral se negaba a hacerlo.

Quedaban dos aviones, el Jefe Carballo y su numeral más joven, Carmona. Debido a la falta de visibilidad, se hace imperioso dar un rodeo por el sur, ya que mantener el rumbo y la altura en esas condiciones era una invitación a estrellarse contra la tierra.

Al cruzar la pared que marca el fin de la tierra y el comienzo del Estrecho de San Carlos, se encuentran de frente con un enorme barco blanco, al que se disponen a atacar. Carballo duda sobre a quien pertenece este buque, y decide no atacarlo, pero es tarde para Carmona, que ya había lanzado su bomba.

Sin armamento suficiente, el Mula 4 recibe la orden de regresar a base. Ahora queda solo uno, el Mula 1. Volando sobre el extremo oriental del estrecho, y de sudoeste a noreste detecta a una fragata, sin dudas enemiga. Inicia su ataque y por primera vez experimenta el fuego con que lo reciben. Fuego de metralla, misiles, ametralladoras de alto volumen de tiro, que forman como una pared por donde el avión va a pasar. Pero existe un espacio entre el buque y la pared de fuego que este crea, una zona muerta en donde no se recibe fuego, en donde la "tranquilidad " permite al Cruz concentrarse en su mira y el blanco. Lanza su bomba y ve como la parte superior del buque se acerca. Dirige al avión entre las torres del buque y pasa muy cerca de ellas.

No escucha explosión alguna y estima que no ha pegado, pero en su huida comienza a percibir como la fragata comienza a despedir humo desde la popa. Pasa por entre la flota inglesa, que lo ve alejarse a la misma altura que se acerco y a pleno motor. Y por suerte no recibe fuego.

El buque de su majestad, HMS Ardent, moderna fragata del tipo F21 de 3250 toneladas, botado en 1977 y al mando del Capitán de Navío A. W. J. West, recibe el primer impacto. Poco después, este buque será atacado por dos escuadrillas mas, una de Fuerza Aérea y otra de la Armada, hundiéndose al día siguiente.


23 de mayo

La batalla en el Callejón de las bombas estaba en su apogeo. De ambos lados se habían sufrido pérdidas de vidas y de material. A pesar de los ataques de nuestros medios aéreos, la cabecera de playa británica se afianzaba. Y esto se debe a que los medios aéreos pueden ser decisivos a la hora de mantener un terreno, pero la conquista definitiva de ese terreno en disputa solo se consigue cuando el pie del infante esta sobre ella. Es a mi criterio, donde aquí se comete uno de los errores más trascendentales en la defensa de las islas. Los mandos superiores de tierra no aprovecharon el tremendo apoyo que recibían desde el aire, para atacar a las tropas desembarcadas, haciendo retroceder la ofensiva inglesa.

Ese día el Capitán Carballo recibía la orden fragmentaria que le indicaba una misión en la cual despegarían seis aviones debido a la unión de parte de su escuadrilla con la del Capitán Hugo Palaver. No sería el líder de esta formación, ya que el Capitán Palaver era su superior. Sin embargo, un accidente provocado por un resbalón del Primer Teniente Cachón al subir a su avión, mas problemas técnicos en el avión del líder, lo dejaron nuevamente al frente de la misión. Despegaron cuatro aviones con el Cruz al frente, el Teniente Rinke, el Primer Teniente Guadagnini y el Alférez Gómez. Su indicativo era Nene.

La misión comenzó mal. Estaba programado un reabastecimiento, pero la ubicación del KC 130 estaba errada. El Capitán Carballo soluciona esto en el aire, ya que logra contactar al avión tanque y procede a llenar los tanques, un poco mas cerca de las islas de lo que se preveía.

Como siempre, inician el rasante y entran por el sudoeste a las islas, siguiendo un curso que los llevaría hacia el noreste. Sobre la isla Soledad, deciden esquivar la BAM Cóndor para evitar algún disparo de un cañón antiaéreo argentino. Con rumbo oeste ingresan en el estrecho San Carlos y enfilan hacia la bahía del mismo nombre. Dejando a su derecha a Puerto San Carlos sobrevuelan la Bahía Ruiz de Puente donde se encuentran con un helicóptero enemigo volando en estacionario. La sorpresa y la buena suerte del enemigo, logran que ningún avión pueda atacarlo.

Con la sorpresa perdida, los Nenes hacen un gran rodeo sobre la cadena de montes que se encuentran al noreste del Estrecho de San Carlos para ingresar desde ese punto hacia la bahía y atacar a los buques allí estacionados.

Pero los estaban esperando. Ni bien estuvieron a la vista de los ingleses, comenzaron a recibir fuego de todo tipo. Ahora se sumaba el fuego que los infantes en tierra disparaban. Un misil, talves un Rapier, estalla debajo del avión del Capitán Carballo, envolviéndolo en una nube de tierra y rocas levantadas del suelo, ya que el Cruz estaba a escasos diez metros de altura. El avión casi se invierte y Carballo se preparó para eyectarse. Por suerte no perdió comandos, pudiendo dominar a su A4 y salió del ataque.

El Alférez Gómez que venía detrás, atraviesa la nube de rocas y humo y libera la bomba sobre el buque elegido; por fortuna puede "saltar" a la fragata con su avión e inicia la carrera de escape hacia el continente.

La otra sección, al iniciar el rodeo del estrecho de San Carlos, pierde de vista a la sección líder, iniciando el ataque por su cuenta. Al mando del Primer Teniente Guadagnini, lanzan sus bombas sobre el mismo buque atacado por el Cruz y su numeral.

Según el Capitán Mick J. Tobin, comandante del HMS Antelope declaró que dos bombas penetraron en el casco de su buque sin estallar, pero causando daños considerables. Como el Cruz no pudo tirar, y el Teniente Rinke afirma que tiro sobre un porta helicópteros, y cada avión llevaba una bomba de 1000 libras, los impactos corresponden a los de Gómez y Guadagnini.

Posterior a su lanzamiento, el avión del Primer Teniente recibe fuego que lo desestabilizan y no puede evitar estrellarse contra las antenas del buque que atacó, desintegrándose en el acto. Sin posibilidad de salvación, el Primer Teniente Luciano Guadagnini perece cumpliendo con su deber.

Posteriormente al ataque, el Antelope es remolcado hacia el interior del estrecho de San Carlos, siendo fondeado en la Bahía Ajax. En el intento de desarmar una de las bombas depositadas por los Nene, esta hace explosión, provocando que tiempo después el buque se parta en dos y se hunda.

Existe aquí un debate, ya que el hundimiento de este buque se lo atribuye a una escuadrilla de la aviación naval que entro al ataque unos 25 minutos después de los Nene. Cuando consulte al Comodoro Carballo sobre esto, él me aseguró categóricamente que el hundimiento corresponde a Guadagnini, y yo le creo totalmente. Esto no significa en absoluto que dude sobre lo que afirman los pilotos navales, sin embargo, considero que los A4 de la marina no son los autores del hundimiento.


25 de mayo

El día de la Patria de 1982, sorprendió al Capitán Carballo sumido en una misión en la que un par de meses atrás no tenía idea que estaría. Tanto nuestros pilotos de la Fuerza Aérea como de la Aviación Naval honrarían ese día, algunos con sus vidas.

Desde hacia pocos días se estaba sufriendo el accionar de dos modernas naves que actuaban como alerta temprana de radar y trampa misilística para aquellas escuadrillas que se acercaran o alejaran por el noroeste del estrecho de San Carlos.

Ubicadas a unos veinticinco kilómetros al norte de la Base Aeronaval Calderón, sobre mar abierto, navegaban el HMS Coventry y el HMS Broadsword. El primero era un destructor del tipo 42, mientras que el segundo era una fragata del tipo 22. Entre ambos formaban un formidable sistema de caza de aviones, ya que combinaban misiles de largo alcance como el Sea Dart, con misiles de corto alcance y baja cota de utilización como el Sea Wolf, el que también tenía capacidad de actuar como misil antimisil. Además contaban con suficiente armamento del tipo defensivo (cañones de tiro rápido y ametralladoras de alta cadencia de fuego) como para asustar a cualquiera que quisiera atacarlas.

Esta trampa no fue detectada con la celeridad con que se podría haber hecho de contar con un sistema de recopilación y procesamiento de información adecuado. Pero las escuadrillas Marte y Toro (Grupo IV de Caza), sufrían en carne propia esta carencia, ya que el Marte 1, el Capitán Palaver, sería derribado cuando intentaba eyectarse después de salir de un ataque contra la cabeza de playa, pereciendo en esa acción.

Una vez confirmada la posición aproximada de los buques, se decide atacarlos. En principio se utilizarían dos escuadrillas de tres aviones cada una. El Capitán Carballo recibió la orden de alistarse para salir después de la hora del almuerzo, despegando a las 14 horas con el indicativo Vulcano. Antes de despegar, el Alférez Carmona anuncia problemas técnicos que lo dejan en tierra. La otra escuadrilla, cuyo jefe es el Primer Teniente Mariano Velazco y sus numerales el Teniente Osses y el Alférez Barrionuevo, despegan cinco minutos mas tarde con el indicativo Zeus.

El A 4B esta diseñado para volar, pero podría decirse que el Capitán Carballo, como todos sus compañeros "navegaban a muy alta velocidad en el mar", por la altura en que pilotaban sus máquinas. Esto traía ciertos inconvenientes. Además del mayor consumo de combustible, algo muy importante en un vuelo en que de por sí este elemento no sobraba, se sumaba el efecto del agua salada sobre el avión y en concreto sobre la cabina del piloto. Esto había sido solucionado por los técnicos de la fuerza, mas el Cruz debió padecer en esta misión la buena voluntad de uno de los auxiliares de tierra, quien con empeño limpio el sector delantero por donde el piloto mira al volar.

La superficie quedo perfectamente limpia de toda suciedad, como así también del elemento que no permitía que la sal marina se cristalizara. En un avión que vuela a dos o tres metros del agua a unos 450 nudos, sencillamente no se puede parar y limpiar, como en un auto común. Por otro lado, el vuelo sobre tierra en esas condiciones es visual, ya que se va constantemente copiando el relieve del terreno, y cualquier equivocación es muerte segura. Es por esto que el Capitán Carballo tuvo que cambiar su rumbo al llegar a los primeros islotes, manteniéndose sobre agua y copiando a la costa. Esto hizo que el tiempo entre las dos escuadrillas en alcanzar los blancos se redujera. Vulcano se mantendría como los primeros en atacar, pero ahora casi sobre su tobera, los Zeus los seguirían.

Los ingleses tenían todo a favor: Tenían el mejor equipo de que disponía la flota para derribar aviones, estaban a unos tres o cuatro minutos de distancia de tierra (para un A4 que vuela a máxima velocidad), por lo que disponían de ese tiempo para alistar sus armas y esperarlos sobre una superficie ideal para sus sistemas, que no se verían confundidos por el relieve del terreno. Tenían a una sección de Harriers en función de cobertura aérea volando sobre el Estrecho de San Carlos, y lo más importante: De acuerdo a un vídeo que me mostró el comodoro Carballo en mi visita, los Vulcano y Zeus habían sido detectados a unos 250 kilómetros de su posición, o sea que el factor sorpresa no existía.

Frente a esto, Cruz y sus compañeros solo podían oponer baja altura de vuelo, mucho coraje y contar con la suerte. Y si bien lo que sobraba en estos pilotos era coraje, también tuvieron la suerte de su lado.

Entraron en rasante al mar desde tierra, el Vulcano 2 volando aún mas bajo que su jefe, que solo podía ver hacia delante a través del costado de la burbuja de su cabina. Ya tenían ante sí la pared de defensa que formaban los buques. Deciden atacar a la fragata y enfilaron hacia ella. Los radares de adquisición de blanco de los buques los iluminaban pero no podían fijarlos para lanzar el misil. Cuando por fin él Sea Wolf de la Broadsword adquiere el blanco, el sistema falla y obliga al personal a reiniciarlo, pero se queda sin tiempo para hacerlo.

Una vez que pasaron por la barrera de fuego, los Vulcano hicieron puntería y lanzaron sus bombas. El helicóptero de popa de la Broadsword resultó dañado.

Detrás venían los Zeus, siguiendo un recorrido final de ataque similar al de Cruz. Con el sistema Sea Wolf reiniciado y trabajando a pleno, este engancha a los aviones y se dispone a tirar, pero es en ese momento que la Coventry se cruza en la línea de tiro perdiéndose así el enganche. El fuego de los cañones no puede detener a los aviones que, hacen puntería sobre el destructor y colocan sus bombas en el interior del buque.......

En 20 minutos, el destructor de su majestad clase 42 HMS Coventry, de 4100 toneladas y al mando del Capitán de Navío D. Hart-Dike da una vuelta de campana y se hunde en nuestro Mar. Algo que me sorprendió al ver el vídeo que me mostró el Comodoro fue los gritos y deseos que proferían los aviadores. Yo sé positivamente que no había odio en ellos en lo que hacían, pero entiendo que entrarle a una fragata y un destructor no es lo mismo que mirar televisión cómodamente sentados en su casa y por algún lado la tensión acumulada debe salir. Lo mismos gritos proferían los operadores de armamento de los buques, y también los entiendo.


27 de mayo

Para esta fecha, con la batalla aeronaval en el Estrecho de San Carlos que se estaba librando desde una semana atrás, los ingleses se jactaban de haber derrotado a la Fuerza Aérea, por lo menos en esa batalla. Y si bien San Carlos ya no era una cabeza de playa, sino una base de asiento completamente consolidada, nuestra Fuerza Aérea no había sido derrotada ni por asomo. Simplemente nunca tuvo el apoyo de las fuerzas de tierra que habrían contribuido enormemente a su accionar.

Con el objeto de hostigar a las tropas de tierra, el Capitán Carballo recibe la orden fragmentaria de atacar objetivos terrestres en Puerto San Carlos. Lo haría con otra escuadrilla, quien atacaría un minuto por detrás de él. Su indicativo en esa misión era Poker.

Despegaron a las 15 hs desde Río Gallegos tres aviones, pero uno de ellos debió volverse por problemas técnicos. El Avión de Cruz tampoco estaba en condiciones de operar, ya que había estado en una misión por la mañana y había recibido fuego, por lo tanto muchos instrumentos no funcionaban correctamente, y no estaban en condiciones de guiar a la escuadrilla hasta su objetivo. El Jefe de Escuadrilla fue guiado por el único numeral que tenía, el Teniente Rinke. Realizaron una navegación similar a tantas otras, ingresando por el sur del estrecho ya en rasante. Cuando Cruz pudo ubicarse visualmente, tomo el mando de la sección para iniciar el ataque.

Ni bien estuvo a la vista su objetivo, comenzó a recibir fuego de todo tipo: al ya conocido fuego de las fragatas y de los misiles de tierra, ahora se sumaba el que hacían los simples soldados con sus armas portátiles. Oscurecía en las islas, y el espectáculo de ver venir la munición trazadora hacia él no creo que le haya causado mucha gracia............. Siguió adelante, y lanzó sus 4 bombas frenadas por paracaídas de 500 libras cada una. Lo mismo hizo su numeral, los que en la corrida de salida se pegaron al terreno, para poder escapar del enganche de los misiles.

En el retorno, el instrumental de Cruz no funcionaba. Solo tenía a su numeral para que lo llevara a base, y si bien el Teniente Rinke no estaba habilitado como Jefe, la experiencia adquirida hizo que llevara a su Jefe hasta la base sin problemas.

En el aterrizaje, el A4 del Jefe lo ponía en tierra con un último gran esfuerzo. El tren de aterrizaje estaba dañado. Observando la trompa del avión, Cruz detecto del lado izquierdo un boquete de unos 10 centímetros de diámetro, por el que habría ingresado la metralla que lo dejo sin instrumentos. Además tenía 5 impactos mas en diferentes sectores del aparato.


8 de junio

El avance británico sobre tierra se acentuaba. San Carlos ya no era una cabecera de playa, sino una base bien establecida. Por el lado norte de la isla Soledad la III Brigada de infantería se movía hacia la capital de las islas. El lado sur seria cubierto por la V Brigada.

Para establecer un nuevo frente de ataque, los ingleses envían por mar a una parte de esta brigada, con la intención de posicionarse en Fitz Roy. Desde tierra, tropas propias detectan este avance y se decide un ataque aéreo. Dos escuadrillas del Grupo V se alistan, con apoyo del grupo VIII, los KC 130 y el escuadrón Fénix.

La escuadrilla del Capitán Carballo, con el indicativo Dogo es una. La otra escuadrilla, la del Primer Teniente Fillippini con el indicativo Mastín la otra.

Ya en vuelo, por problemas técnicos, Cruz junto a dos aviones mas deben retornar a Rio Gallegos, quedando cinco aviones de los ocho iniciales.

Entonces: ¿porque menciono a este ataque como realizado por el Capitán Carballo, si el no llego a destino? Por dos razones:

La primera es que "su" escuadrilla es la que efectúa el ataque, ahora al mando del Primer Teniente Cachón, Y sé que el Cruz se fue con ellos, aunque retorno a base.

La segunda razón es por algo que el Comodoro me contó y que para mí lo describe en cuerpo y alma: al subir a su avión para despegar, un auxiliar le informa que no puede salir. El Capitán le pregunta el motivo, recibiendo por respuesta que el avión tenía una pérdida de oxígeno. Cuando Carballo se asoma a la cabina escucha un sonoro "shhhhhh" que le indica que sus tanques de oxígeno están perforados, pero aun así decide salir con la perdida, que lo dejaría con seguridad sin suministro de un vital elemento durante el ataque. Conduce a su formación a reabastecerse, y al intentar hacerlo, la lanza de reabastecimiento de su A4 no admite el paso de combustible. Intentó en las cuatro mangueras de los dos aviones tanque, pero obtuvo el mismo resultado. Es que la noche anterior los aviones habían estado expuestos a temperaturas por debajo de los cero grados y las lanzas de reabastecimiento estaban congeladas.

Sin el vital elemento, Cruz razono: "Ya tengo dos en contra. No tiene sentido seguir, porque no puedo cumplir lo que me piden". De esa manera, deja en manos de su Jefe de Sección a lo que queda de ambas escuadrillas, indicándole como atacar y pidiéndole que los " Lleve a la Gloria".

De mas esta decir que su subalterno cumplió con creces, ya que en ese ataque los buques de Transporte Sir Galahad y Sir Tristam resultaron destruidos, con gran cantidad de material enemigo perdido, regresando todos a Río Gallegos.

Es una lástima que este ataque no haya continuado desde tierra, para desbaratar a gran parte de la Brigada enemiga, ya que aquí se cumple la misma premisa que en San Carlos, en donde la Fuerza Aérea contribuye notablemente a la toma de una posición, pero el que conquista definitivamente es el infante en tierra.

El Capitán de Fragata de Infantería de Marina Carlos H. Robacio, al comando del Batallón de Infantería de Marina N° 5, asentado en Monte Tumbledown y posiciones mas al sur, tenía a la vista a las fuerzas enemigas, fue testigo del ataque y conocía el estado de las fuerzas desembarcadas. Solicito al comando superior en reiteradas oportunidades el permiso para atacarlas, pero nunca fue autorizado.

Esta misión, por lo menos que yo tenga conocimiento, es la última que realiza el Capitán Carballo en Malvinas. Desconozco si ha participado de alguna posterior, pero de haber sido así, la misma no ha llegado al blanco.

Por este accionar a lo largo de la batalla por nuestras islas, la Nación Argentina, mediante la promulgación de la Ley N° 24.229, sancionada el 28 de Julio de 1993 y promulgada de hecho el 17 de Agosto del mismo año, con la afirmativa total del Poder Legislativo, se le concede La Cruz de "La Nación Argentina al Heroico Valor en Combate".


Mi segundo encuentro

Durante la Exposición Armas 2003 que se realizó en La Rural, y formando parte del Stand que FullAventura.com instaló, conocí al Capitán de la Fuerza Aérea Walter Speroni y a su padre Oscar. Entre mate y mate fuimos entrando en confianza, algo sencillo por lo buena gente que son los Speroni. Conocieron parte de mi pasión por la historia que tiene que ver con Las Malvinas y por la guerra que allí se libro. Como no podía ser de otra manera, el apellido Carballo surgió de manera natural en nuestra charla, junto al de tantos otros que no nombro para no cometer el error de omitir alguno.

Allí me entero que el Capitán Speroni, Walter a partir de ahora, sirvió durante un tiempo con el por entonces Vicecomodoro Carballo en Tandil. Sin que mediara pedido alguno, Walter se comprometió conmigo para acordar una entrevista. Mi respuesta no fue otra que un rotundo sí, no importándome si debía ir caminando hasta Córdoba para lograrla.

Poco menos de tres meses después, recibo correo electrónico de Walter, anunciándome que me esperaba y comencé con los preparativos para el viaje.

Llegué a Villa Carlos Paz, ciudad donde vive Walter con su esposa Ana y sus 4 niños, un viernes por la mañana. Rápidamente nos dirigimos a la Escuela de Aviación Militar, en las afueras de Córdoba Capital. Mi ansiedad y emoción aumentaban.

Cuando ingresamos al Escuadrón Estudios y estuve frente al Comodoro Carballo, confieso que me quede sin palabras, y yo no soy una persona que se quede sin palabras fácilmente. Pero en ese momento estaba frente al Halcón y no podía hablar, solo lo miraba. Walter me instaba a iniciar la charla, pero no me salía. La suerte vino en mi ayuda, ya que un Cadete necesitaba hablar con el Comodoro y eso me dio la posibilidad de descansar un instante y tranquilizarme.

El ingreso a la Escuela de Aviación Militar, en las afueras de Cordoba


Cuando finalmente nos recibió el Comodoro, descubrí rápidamente que no estaba capacitado para entrevistarlo, por lo menos de la manera en que yo concibo que es un reportaje, con preguntas y respuestas. Entonces hice a un lado mi "profesionalismo periodístico" y deje que las cosas me salieran como sea.

En las películas he visto a actores que personifican pilotos de combate montando motos enormes, junto a una linda mujer a su espalda, o bien a hombres invencibles que con su máquina pueden bombardear objetivos terrestres, derribar cuatro o cinco aparatos enemigos, aterrizar, quitarse el equipo y ni siquiera despeinarse. Carballo no es de esos. Lo único que al Comodoro lo diferencia con estos actores, es que él es un piloto de combate de verdad. Tamaña diferencia, si las hay.

Me encontré enfrente a un hombre sencillo, tranquilo, seguro de sus convicciones. Un hombre de profundas creencias religiosas que no solo hizo lo que hizo porque era su deber, sino porque sentía muy profundamente dentro de sí que lo que se le ordenaba hacer contribuía a un objetivo justo, correcto, propio.

Curiosamente comenzamos a hablar de armas portátiles. Me confesó que su conocimiento sobre este tipo de armas no era tan grande como el que poseía sobre sistemas de armas aéreos, pero que era un apasionado por las armas de puño, y yo empecé a hablar sobre fusiles, armas cortas, cartuchería, recarga de munición y tiro.

Entre anécdotas que surgían, me mostró su pasión por dos grandes actividades además de volar: La escritura y la enseñanza. Actualmente esta en proceso de terminar varios libros, que rondan por su gran amor por el espacio, tanto el terrenal que todos vemos, como el que sentimos a través de nuestras creencias religiosas.

Me mostró un vídeo realizado por la National Geographic en donde se cuenta la historia del ataque del 25 de Mayo en que él participó, desde el punto de vista de los tripulantes de los buques atacados. Me emocione al verlo, porque tenía a uno de los protagonistas a mi lado, privilegio que pocos pueden tener.

Me contó sobre su estadía en los Estados Unidos, junto a un numeroso grupo de oficiales de distintas fuerzas aéreas del globo en donde rescató que lo primero que recibió allí, fue un apretón de manos de un piloto inglés, que no participo activamente del conflicto del 82, pero que ha recibido de boca de sus antecesores toda la información sobre lo que son capaces tanto el comodoro, como sus compañeros de batalla. ¿ Existe mayor halago que pueda recibir un piloto que el reconocimiento del que alguna vez fue su enemigo?. Sería bueno que muchos de los hombres y mujeres que nacimos en este suelo imitemos en esto al piloto inglés.

Caminando junto al Comodoro por las instalaciones del Escuadrón pude notar en la mirada de absolutamente todos los integrantes de la Fuerza que nos cruzábamos, el respeto y admiración que despierta Cruz. No es el formalismo común con que se estila tratar a un Oficial Superior, sino que es algo que cada uno de los Cadetes, Suboficiales, Oficiales, y personal civil de la institución refleja en sus ojos al ver pasar al Comodoro. Supongo que mis ojos demostrarían lo mismo. Él sabe eso, pero en ningún momento hace alarde de semejante reconocimiento. Habla y se comporta como uno más.

Destacó como ejemplos de valor y heroísmo al del, por aquel entonces Teniente Brea (Gato), quien piloteaba helicópteros: El avance británico era insostenible, y se ordena el repliegue de las fuerza de helicópteros de las islas. Solo debía quedarse un helicóptero con su tripulación. Anunciando esto frente a todos los pilotos, los oficiales superiores piden un voluntario, no sin antes asegurarles que lo más probable es que mueran en su misión. Alegando que él era el único soltero de la unidad, no dudo en ofrecerse ya que, expresó, no tenía esposa o hijos que sufrirían.

O el de un Suboficial, a quien se le ordeno llevar cañones a la base Cóndor y regresar, y en un acto que en otras circunstancias sería penado duramente, este suboficial desobedece la orden de volver, para quedarse a combatir.

Cuando es intimado por el Brigadier Castellanos para que regrese, la respuesta fue: " Por favor Señor, no me haga regresar, porque sino no voy a poder mirar a la cara a mis hijos".

Actualmente, el Comodoro Carballo esta retirado del servicio activo. Esta es una afirmación que esta bien para los papeles, pero yo dudo que en la realidad sea verdad. Si bien se bajo de los reactores, se desempeña en el Escuadrón Estudios como profesor de los futuros oficiales de la Fuerza. Sigue con su literatura y esta recopilando información sobre la actuación de todos los aviones que participaron de la batalla. Me entregó la historia de guerra de tres A 4B, y espera llegar a mas en el futuro.

Se quito el traje Anti G y anti exposición, pero lo reemplazo por nuevas ocupaciones que lo mantienen bien activo, y talves esta es una de las cosas que no le atraen. Considero que desearía tener un poco mas de tiempo para dedicarlo a su familia, pero el deseo de "Ser Mas" le impiden desligar ocupaciones.


Conclusión

Me despedí del Comodoro Carballo con un fuerte abrazo y la sensación de que podría estar hablando diez días con este hombre y aún así, tendría cosas para decirle.

Muchas otras cosas mas me quedaron de la entrevista con el Comodoro Cruz, pero prefiero reservármelas para mí, algo así como establecer una intimidad con este hombre que admiro.

No hay mucho mas que pueda decir sobre él que su propio accionar no haya dicho ya. Sin embargo considero que hay una cantidad muy grande de personas que prefieren no ver, no leer, ni escuchar sobre lo que hombres como el Comodoro y sus compañeros, los integrantes de las dos Fuerzas restantes, y la gran mayoría de los civiles hicimos hace casi 22 años. Y talves por eso es que luego de tantas muestras de sacrificio, valor y coraje casi olvidados por la mayoría, hoy estamos como estamos.

El Comodoro Cruz peleó, volvió y siguió siendo ejemplo para las generaciones futuras de su Fuerza. Hay 55 personas de nuestra Fuerza Aérea y otras tantas de las dos restantes que no pudieron hacerlo y que, como mínimo, merecen que recordemos lo que hicieron. Yo no sé si esas personas eran buenas o malas, pero sé que entregaron lo mas preciado que tenían para hacer un poquito mejor a nuestro país, y ese es el mensaje que nos dejaron. Si podemos seguir ese ejemplo de dejar todo como lo hicieron ellos, talves en el futuro estemos mejor, y con el tiempo, podremos viajar a nuestras islas sin tener que presentar pasaporte para pisarlas.

Quiero terminar este artículo con dos frases que dijo el Comodoro Carballo y que me quedaron grabadas:
  • La primera: "Si la pelea es muy desigual, aunque tu accionar parezca insignificante, desde tu posición podes hacer mucho"

  • Y la última: " Estoy dando instrucción al cuerpo de cadetes, pero yo amo volar"

No quiero dejar de mencionar a todas las personas que hicieron posible esta entrevista:

  • A Cruz, que me concedió su tiempo y su atención por casi 6 horas.
  • A Hector, Fernando y Javier que me permitieron llegar hasta Córdoba.
  • A Walter, Ana y sus chicos, Oscar y señora, quienes me trataron como si fuera un rey y que se convirtieron en mis amigos. No tengo sierras para ofrecerles, pero cuando lo deseen, mi casa es de ustedes.
  • A una Glock 17 que se compadeció de mí y me permitió escribir esta nota.
  • A la munición CBC 9 Parabellum, por su poca potencia.
  • A los gabinetes de computadora taiwaneses, por demostrar su fortaleza.


Rolando Mendez
 
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